Tu agenda te avisa de lo que viene. Nada te avisa de la oportunidad que lleva tres semanas quieta, del compromiso que delegaste y nadie retomó, o del plazo que venció mientras estabas en terreno. MiAmigoGeek vigila los silencios.
Hablas o pegas una minuta · las tarjetas aparecen solas · el aviso llega antes de que se te olvide
Las herramientas avisan cuando algo pasa: llega un correo, alguien comenta, vence un evento. Pero lo que de verdad cuesta caro es la ausencia — y la ausencia no dispara nada. Estas cuatro no aparecen en ninguna bandeja de entrada.
El costo de cualquier sistema de gestión es escribir en él. Acá escribes hablando, o no escribes: pegas el transcript y listo.
Sales de la reunión y dictas treinta segundos. O pegas la minuta. O reenvías el transcript por Telegram. También puede leer solo la carpeta donde tus reuniones ya se guardan.
Un agente que corre en tu propia máquina extrae cada compromiso con su responsable, su fecha y la frase textual que lo originó. Las manda a la subpestaña correcta, fusiona lo repetido, y cuando no hay evidencia de quién se hizo cargo, lo pregunta en vez de inventarlo.
A las 07:30 sabes qué venció, qué es de hoy y qué se está quedando quieto. Cada aviso trae la acción encima: hecho, posponer, ver, silenciar.
No son módulos que alguien decidió por ti. Es una primitiva con cuatro niveles: si mañana necesitas un frente nuevo, lo creas en treinta segundos y con sus propias etapas.
Nada de esperar seis meses para usarlo. La fase 1 es un tablero completo con avisos; lo demás se suma encima sin romper lo que ya funciona.
MiAmigoGeek entra con passkey — la huella o la cara del dispositivo, sin contraseña que robar ni correo que interceptar. Hoy es de uso privado.